Al parecer el señor Sastre debe vivir una realidad educativa paralela a la que percibe los más de 1.600 docentes de nuestra ciudad, no sabe o no se ha dado cuenta que vivimos empantanados en papeles, que cada vez tenemos que destinar mayor tiempo y esfuerzo en justificarnos que en atender alumnos/as, pruebas individualizadas, estadísticas, planes de mejora, programaciones, revisiones de las programaciones, proyectos de innovación, grupos de trabajo, reuniones de padres y entrevistas, informes de 2.000 ocurrencias que tiene alguna cabeza pensante del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y por cierto atender a los/as niños/as que casi hasta se nos olvida. A esta Administración solo le han importado los resultados y los informes, si ha habido una palabra que se ha repetido en estos cuatro años hasta la saciedad ha sido precisamente “informes”, que pesaditos se han puesto en Madrid con los informes, nos salen informes hasta por las orejas.