Vivimos en un mundo convulso, hasta el momento dominado por un orden político que ya está dando muestras de agotamiento y de incapacidad para resolver los innumerables retos que hoy día enfrenta la humanidad, movimientos migratorios en masa, estancamiento económico, crisis políticas, guerras y sociedades desvalorizadas, serían algunos de esos retos a los que la clase política dominante y los sistemas diseñados por ella desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cada día tienen menos posibilidades de dar respuesta.

