Se han producido dos hechos que me han hecho sentir obligado a escribir estas líneas. El primero ha sido el anuncio de la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos) de la huelga de deberes para el mes de noviembre dentro de su campaña “no a los deberes”. El segundo, la reciente huelga del sistema educativo del 26 de octubre en la que el “sindicato” estudiantil (vaya usted a saber qué derechos laborales defiende un sindicato estudiantil) animaba y defendía que los estudiantes también hicieran huelga.

