Para ser honestos, la mera celebración del día de la Constitución Española, parece contradictoria; cuando quienes deben respetarla y acatarla sólo muestran un cínico menosprecio por la misma. No obstante, debemos servirnos de ello, para recordarles a quienes juraron su cargo sobre nuestra Carta Magna, que lo hicieron para servir al pueblo, y no para servirse de él. Que es éste el único fin que debe mover a quien participa de la vida pública, y no la deslealtad y el engaño al pueblo que es lo que estamos observando y padeciendo por parte de nuestros principales irresponsables políticos.

