No puedo más que dedicar esta colaboración semanal a mi compañero y amigo, Mariano. Hace poco dije que la política me había hecho conocer a gente maravillosa por la cual había decidido no abandonar este barco, tú eres una de esas personas.
No puedo más que dedicar esta colaboración semanal a mi compañero y amigo, Mariano. Hace poco dije que la política me había hecho conocer a gente maravillosa por la cual había decidido no abandonar este barco, tú eres una de esas personas.
Hay noticias que no se esperan, que nunca se desean recibir y ante las que es difícil reaccionar. Una de esas noticias ha sido el fallecimiento del compañero socialista, Mariano Díaz Mesa. No sabía que estaba en un estado tan grave de salud, por lo que la sorpresa ha sido más dura. Aunque físicamente ya no se encuentre entre nosotros, junto al dolor, su recuerdo es algo que nos reconforta en estos momentos tan tristes por su pérdida.
Es inadmisible que nuestros supuestos representantes políticos se escondan cuales avestruces de la realidad que acucia a nuestra pequeña ciudad.
Así como el hombre está de peregrinaje, también lo está el alma. Lo que significa que ella tiene siempre también la facultad de decidir qué camino quiere seguir. El alma se esmera ya sea por llegar pronto al Hogar eterno, al macrocosmos de materia sutil, o bien permanecer durante largo tiempo como alma en un nivel de purificación que corresponda a su intensidad de irradiación. También tiene la libertad de volver a encarnarse. No importa por cual se decida, ella está siempre rodeada de lo que le impuso el que antaño fue su ser humano, es decir aquello que aún no está purificado, lo que no está saldado como culpa.
El de Portoplano aquella tarde, en el sosiego de la primera tarde, cuándo existen esos minutos o docenas de minutos, que los seres humanos semidescansan del día, para recoger fuerzas y lanzarse otra vez al fragor del existir. En esas docenas de minutos, el de Portoplano realizaba su paseo, ensimismado en el pesar-pensar de los conceptos-ideas-enunciados-palabras-vocablos formando frases que tuviesen sentido en relación a la realidad con su cerebro y en el entorno de la cultura.