Hemos ido viendo, a lo largo de nuestra historia reciente, cómo individuos, pertrechados por la ignorancia y con pocos escrúpulos, se han adentrado en el corazón mismo de la política. La cuestión no es baladí, porque por un puñado de votos hemos cambiado el “buen hacer” por comportamientos sospechosos. Este tema es vox populi y está en el pensamiento de todas y de todos. Porque una cuestión es “la idea inconfesable de un determinado partido”, y otro tema sería la manipulación de la sociedad por medio de estos individuos con afán de lucro.

