Compartir una cuenta bancaria en pareja es una práctica común, pero también una de las situaciones más propensas a generar conflictos legales si no se regula correctamente. La confusión entre uso y propiedad, unida a la falta de documentación sobre el origen de los fondos, puede derivar en disputas difíciles de resolver, especialmente en contextos de separación o fallecimiento. Aunque se perciben como una herramienta práctica, las cuentas compartidas siguen siendo una figura mal entendida desde el punto de vista jurídico.

