La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que, aunque el IPC general cerró 2025 en un moderado incremento del 2,9%, la inflación subyacente se mantuvo en el 2,6%, lo que indica que el problema no se limita a los alimentos y la energía. Detrás de esta aparente contención se esconden incrementos desproporcionados en partidas esenciales que han deteriorado el poder adquisitivo de millones de hogares.

