Hay ciudades que miran al futuro con los pies bien asentados en el presente. Otras, como la nuestra, condenadas por su Gobierno a vivir atrapadas en el siglo XX, impermeables a los cambios, ajenas al progreso. Ciudades que han comprendido que la sostenibilidad es ahorro, que las políticas medioambientales son calidad de vida, que el futuro ya está aquí. Y otras, como Ceuta, en las que su Gobierno vive ignorante y feliz en el siglo pasado. Aquí la transición energética no está en la agenda, tampoco la movilidad sostenible y la política medioambiental se limita a parques y jardines. En Ceuta, al parecer, ni tan siquiera la contaminación es un problema, “porque esto no es China, que aquí con el viento que tenemos, se lo lleva todo”. (Alejandro Ramirez consejero de Medio Ambiente dixit).