Comienzo este artículo tal y como he hecho en innumerables ocasiones en mis redes sociales en las últimas semanas, expresando públicamente mi más sentido pésame a familiares y amigos de los más de 12.500 fallecidos “registrados” como consecuencia de la mayor crisis sanitaria de nuestra historia, la crisis del covid 19. Familias rotas por el dolor, por la tristeza y el sufrimiento en las peores condiciones posibles, inimaginables en la España del siglo XXI. Familias que no han podido acompañar a sus miembros en la enfermedad, pero que tampoco lo han podido hacer en su despedida hacia otro plano espiritual. A todos ellos, mis más sentidas condolencias.