Estos días se cumple el 84 aniversario del asesinato de Lorca, fruto, parece ser, más de una rencilla familiar que de cuestiones políticas o de orientación sexual. Desafortunadamente nuestro país huele hace tiempo en exceso a vendetta familiar guerracivilista en cuanto al ámbito político se refiere: revisión de nombre de calles, batallas políticas en el parlamento a cuenta del pasado de cada cual, exhumación de los restos de Franco, y un sinfín de estériles conductas y acciones que solo conducen a eso, a la vendetta política, y que en poco o nada sirven al interés de los españoles, ese al que debiera responder la actividad de cualquier partido político.
