El cierre unilateral por parte de Marruecos de la frontera del Tarajal ha hecho saltar las alarmas en nuestra ciudad. No solo hemos perdido el comercio atípico transfronterizo, sino también la actividad generada por quienes nos visitaban desde el país vecino alojándose en nuestros establecimientos hoteleros, consumiendo en nuestras cafeterías, restaurantes y pubs, y comprando en nuestros comercios. Una actividad turística que ha proporcionado, en los últimos años, importantes beneficios a nuestra ciudad a pesar de las críticas de algunos y algunas. Sin ninguna duda, es el momento de buscar alternativas, de dirigir todos nuestros esfuerzos hacia aquellas actividades capaces de reconvertir nuestra economía, de aprovechar nuestros atractivos, nuestras fortalezas.