Mi querida Ceuta, una ciudad a merced de personajes perversos que cometen irregularidades infringiendo la ley obteniendo un estatus de poder. Una urbe donde sus habitantes tienen la esperanza de vida más baja de nuestro país, ostentando el mayor ranking de tasa de abandono escolar. La mitad de su población trabaja para la Administración pero la otra mitad se encuentra en riesgo de exclusión social. Es bastante sospechoso que una ciudad como Ceuta que maneja presupuestos de 400 millones de euros anuales, muy por encima de cualquier otra ciudad de la península y con una densidad de población de 85.000 habitantes esté en la misma situación o peor que hace dos décadas, esto sin mencionar las partidas extraordinarias que el Gobierno central y la Unión Europea le conceden para asuntos migratorios.
