El consejero de Sanidad, Consumo y Gobernación, Alberto Gaitán, ya está cansado y harto de tantas traiciones y malas artes, y es que, desde la marcha forzada de Javier Guerrero, ya que aunque quieran maquillarlo, fue cesado por oponerse a las presiones de cierto sector del Gobierno, a Gaitán le ha tocado bailar con dos huesos duros de roer y que además cuentan con el beneplácito del presidente de la Ciudad, como son la directora general de Sanidad y el superintendente de la Policía Local.
