La situación en las playas de Ceuta tras la invasión marroquí en nuestra frontera es insostenible. Muchos de los ceutíes que acuden a las playas son testigos de la suciedad que se acumula en ellas y en los aledaños. La utilización de las duchas como aseo personal, la acumulación en determinadas zonas de excrementos y orinas, y vecinos que denuncian intentos de robo y continuas peticiones de dinero.
La situación en las playas de Ceuta tras la invasión marroquí en nuestra frontera es insostenible. Muchos de los ceutíes que acuden a las playas son testigos de la suciedad que se acumula en ellas y en los aledaños. La utilización de las duchas como aseo personal, la acumulación en determinadas zonas de excrementos y orinas, y vecinos que denuncian intentos de robo y continuas peticiones de dinero.
Son cada vez más las denuncias y las quejas de los vecinos por estas circunstancias. La señora delegada y el propio presidente aseguraron que se está trabajando para devolver a Ceuta la normalidad robada por los inmigrantes marroquíes, sin embargo, casi un mes más tarde, seguimos sufriendo una situación que ni Ceuta ni los ceutíes nos merecemos.
Hay que actuar con contundencia, no podemos permitir que a diario se nos esté alterando nuestra forma de vivir. Bastante hizo ya la Covid para que ahora la pandemia de la inmigración también nos arrebate lo poco que nos quedaba o de lo que podíamos disfrutar.
Las autoridades no pueden seguir obviando esta situación como si nada ocurriera. Las autoridades tienen que tomar cartas en el asunto y poner cuantos mecanismos, medidas o actuaciones sean necesarias para que los ceutíes podamos disfrutar de lo poquito que hoy por hoy nos deja la pandemia.
A los incivilizados, a aquellos que sólo buscan alterar la normalidad, a los que continuamente siembran la inseguridad, a los que no respetan nuestras playas, nuestro entorno, dejando basura por donde pasan, hay que pararles los pies y actuar con contundencia.
A ver si las autoridades están a la altura, ya que de momento todas las actuaciones han dejado mucho que desear.
