El ruido que rodea el tema de los menores migrantes no acompañados (MENAS) en Ceuta es ensordecedor. Las opiniones están divididas, las emociones están encendidas y las soluciones parecen estar más lejos que nunca. En medio de este caos, es esencial que nos detengamos y analicemos la situación con la claridad y la calma que merece.

