Las compañías navieras que operan entre nuestra ciudad y Algeciras siguen “atracando” con sus precios a los ceutíes sin que nadie haga absolutamente nada por darle un buen tirón de orejas a estas navieras.
Las compañías navieras que operan entre nuestra ciudad y Algeciras siguen “atracando” con sus precios a los ceutíes sin que nadie haga absolutamente nada por darle un buen tirón de orejas a estas navieras.
Hay muchas personas que utilizan la herramienta de twitter de una forma muy a la ligera, sin contar con que sus comentarios pueden tener graves consecuencias.
Que la formación de Podemos-Ceuta suele aparecer de muy tarde en tarde es algo que salta a la vista. El partido apenas tiene presencia y lo único que hace es emitir algunos comunicados de prensa, prácticamente de los mismos temas, es decir, para defender a los inmigrantes o para criticar cosas que hacen otros partidos, pero nunca para aportar absolutamente nada.
La situación que está viviendo la frontera del Tarajal se tiene que acabar sí o sí porque, de lo contrario, cualquier día va a pasar una desgracia con mayúsculas.
No sería la primera vez que tenemos que hablar de un muerto en el paso fronterizo porque, de hecho, es algo que ya ha ocurrido pero lo cierto es que lo que pasó en la noche del jueves, con más de 1.000 personas entrando a la carrera, es algo que clama al cielo.
Y aquí no vale que digan que el nuevo paso fronterizo comenzará sus obras en el 2.019 porque, en este caso, habría que preguntarse si vamos a estar soportando esta situación lo que resta de este año y todo el 2.018.
Lo cierto es que las autoridades deben adoptar medidas ya. Este tercermundismo no se puede permitir durante más tiempo porque lo único que estamos trasladando es una imagen pésima de una ciudad que vive agobiada por los famosos fardos de mercancías.
En esta ocasión no hubo ningún herido porque los guardias civiles y los policías nacionales se retiraron a tiempo. Alguien tiene que dar ya explicaciones o pedirlas a Marruecos ya que lo que no se puede consentir es que cientos de marroquíes se salten las normas a la torera y pasen por la aduana como Pedro por su casa.
En esta ciudad estamos acostumbrados a que todo el mundo sea policía, todo el mundo sea bombero, todo el mundo sea entrenador, todo el mundo sea funcionario y, por supuesto, que todo el mundo sea periodista o quiera ser periodista.