Que los partidos políticos miran más por sus propios intereses que por los del vecino es algo que, en muchas ocasiones, salta a la vista, sobre todo en una ciudad pequeña como Ceuta donde casi todo el mundo nos conocemos.
Que los partidos políticos miran más por sus propios intereses que por los del vecino es algo que, en muchas ocasiones, salta a la vista, sobre todo en una ciudad pequeña como Ceuta donde casi todo el mundo nos conocemos.
Que las navieras tienen en Ceuta un importante nicho de mercado es algo que salta a la vista. Y también es cierto que en esta ciudad se “aprovechan” de la necesidad de los ceutíes para sacarle los cuartos cada vez que cruzan el Estrecho.
Los inmigrantes asiáticos han cumplido ya una semana de protesta en la Plaza de los Reyes, es decir, el mismo sitio donde los ceutíes tuvieron que soportar los cartonazos de los inmigrantes cameruneses y la insalubridad del campamento que montaron los sirios.
Que las tradiciones se están perdiendo en Ceuta es algo que salta a la vista. Cada vez hay menos ganas por celebrar algo y sí muchas ganas por poder coger el barco e irse a la península.
Lo que menos necesita Ceuta en estos momentos es lo último que se acaba de inaugurar, es decir, una nueva cárcel. Y esta importante infraestructura nace doblada o de mala manera, sobre todo teniendo en cuenta las manifestaciones de los propios sindicatos que han lamentado las carencias con las que se pone en marcha la instalación.