Lo que está sucediendo estos días con los barcos no tiene nombre, en particular con lo que está haciendo la compañía naviera Balearia.
Lo que está sucediendo estos días con los barcos no tiene nombre, en particular con lo que está haciendo la compañía naviera Balearia.
En la madrugada de la Navidad se ha vuelto a poner de manifiesto que la presión migratoria es algo con lo que debe convivir nuestra ciudad. La situación como frontera sur de Europa motiva que, periódicamente, los ceutíes tengamos que toparnos con noticias relativas a intentos de asaltos masivos del vallado, llegada de pateras o MENAS intentando entrar en los barcos. Es el pan de cada día.
En la frontera del Tarajal no cambia nada o casi nada. Ni con zona de embolsamiento de vehículos ni sin zona de embolsamiento. La vida sigue prácticamente igual en el entorno fronterizo.
Las fiestas navideñas parece que se han iniciado en nuestra ciudad con tranquilidad, como tiene que ser, y con una ausencia de incidentes, más allá de los habituales como las quemas de vehículos.
Está más que visto y comprobado que los edificios abandonados no traen nada bueno sino más bien todo lo contrario.