La llegada de menores extranjeros no acompañados a Ceuta y otras regiones de España ha encendido un debate que, lejos de apagarse, se intensifica con cada nuevo grupo de jóvenes que cruza la frontera en busca de un “futuro mejor”. La narrativa oficial sugiere que huyen de la pobreza y la falta de oportunidades en Marruecos, pero la pregunta que nos debemos hacer es: ¿existe realmente ese futuro mejor en España? En un país donde millones de personas, especialmente jóvenes, se enfrentan a un desempleo persistente y una precariedad laboral alarmante, es difícil sostener que España pueda ofrecer a estos menores lo que ni siquiera garantiza a muchos de sus propios ciudadanos.

