Una vez más, la UCRIF (Unidad Contra Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales) de Ceuta vuelve a demostrar que su labor es imprescindible para desenmascarar tramas que, bajo una fachada de legalidad, atentan contra los derechos de los más vulnerables. Esta vez, la detención de cuatro personas por delitos como falsedad documental, pertenencia a organización criminal y explotación laboral, vuelve a poner el foco en un problema que se repite en demasiadas esquinas del país: la corrupción disfrazada de ayuda.

