España continúa siendo uno de los principales países de tránsito y destino para la trata de mujeres con fines de explotación sexual en Europa. En 2024, los cuerpos de seguridad del Estado liberaron a 1.794 personas de redes de trata o explotación —mayoritariamente mujeres en contextos de prostitución—, lo que supone un incremento del 22 % respecto al año anterior, según datos del Ministerio del Interior.

