La Delegación del Gobierno ha celebrado este primer paso como un éxito fruto del trabajo diario y del compromiso con Ceuta. Según las autoridades, esta apertura permitiría reducir los precios del pescado y ampliar la variedad en los mercados locales. Pero el entusiasmo oficial contrasta con la realidad: 30 kilos de pescado tras seis horas de espera en la frontera parecen un logro modesto para una infraestructura que aspira a dinamizar el comercio transfronterizo.
