Javier Clemente no es una persona cualquiera, mucho menos cuando se encuentra en los alrededores de San Mamés. El de Barakaldo ha sido de todo en el Athletic Club: una promesa, un jugador que empezaba a consolidarse, que tuvo que retirarse pronto por las lesiones y, sobre todo, un entrenador que fue capaz de llevar a la gloria al club bilbaíno. Concretamente, los dos últimos títulos grandes que ganó el Athletic llevan su firma, gracias al doblete de la temporada 1983-1984.
