Durante gran parte del siglo XX, el póker fue considerado una actividad reservada para casinos, clubes privados y círculos reducidos de aficionados. Sin embargo, la llegada de las retransmisiones televisivas, internet y los grandes torneos internacionales transformó por completo su alcance. Lo que antes era un entretenimiento de nicho se convirtió en un fenómeno global seguido por millones de espectadores.
