Los colegios y universidades, con su enorme cantidad de datos sensibles y unas medidas de ciberseguridad a menudo insuficientes, se han convertido en objetivos prioritarios para los ciberdelincuentes. Así lo pone de manifiesto el último informe de Check Point Research, que descubrió que la educación ha sido la industria más atacada por los ciberdelincuentes en lo que va de 2024.
