Cada año, el mundo genera aproximadamente 53,6 millones de toneladas de residuos electrónicos. De esa cantidad, apenas el 17,4% se recicla adecuadamente. El resto termina en vertederos, liberando sustancias tóxicas como plomo, mercurio y cadmio que contaminan suelos y acuíferos durante décadas. Lo que pocos saben es que un portátil convencional genera durante su fabricación cerca de 1.200 kg de CO₂, el equivalente a conducir un coche durante 4.800 kilómetros.
