Después de más de dos meses y medio y miles de muertes, nos enfrentamos ante la tesitura de si el siguiente paso será el adecuado o no. La cautela en estos casos, es nuestra mejor aliada, no bajar la guardia ni confiarnos porque al mínimo error, todo se irá al traste, así que con prudencia que no miedo, nos disponemos a avanzar.
En cuanto pasemos a la Fase 3 podremos movernos a otras provincias sin ningún permiso tal y como ocurre hoy, así que nuestro turismo comenzará a latir tras una parada casi mortal. Todos queremos volver a la rutina cuanto antes y arrimar el hombro para que nuestro país resurja cuanto antes pero me invaden muchas preguntas por el temor que ya he manifestado al inicio de este testimonio.
¿Está nuestro turismo preparado para afrontar lo que se avecina? Los protocolos están claros, aforos más reducidos, distancia social, uso de mascarillas, higiene de manos, pero, ¿se va a cumplir con esta normativa sanitaria en hoteles y restaurantes? ¿Quién se va a encargar de supervisar que los protocolos sanitarios se están cumpliendo?
La gran prueba de fuego la vamos a ver en breve, con el turismo nacional y si todo va bien, pasaremos al internacional. España se prepara para recibir a turistas sobre todo de Europa, pero quisiera estar seguro de que solo pisará territorio español aquel que no esté contagiado de COVID-19.