Existen días en los que me avergüenzo, siendo política, de la política. Siempre he creído en el valor de la humildad, por encima de todas las cosas. Este es mi credo, sin ser creyente.
Existen días en los que me avergüenzo, siendo política, de la política. Siempre he creído en el valor de la humildad, por encima de todas las cosas. Este es mi credo, sin ser creyente.
Considero que soy de esas maestras que opina, que mandar tantos deberes para casa no hace que un niño o una niña saque mejores o peores calificaciones o rentabilice mejor sus estudios. Al contrario, soy de las que manda lo justo y necesario para poder repasar en casa los conceptos que hemos trabajado en el aula ese día. Es cierto que el gran problema de la educación no puede limitarse exclusivamente al trabajo excesivo que debe realizar el alumnado en su “tercer tiempo pedagógico”, sin embargo, mantengo que el exceso de deberes sí puede serlo, ya que no podemos hacer que nuestros niños y niñas, sin apenas haber tenido tiempo a quitarse la mochila al llegar a casa, tengan que sentarse a hacer la tarea, pasando toda la tarde preparando exámenes, haciendo ejercicios de o leyendo libros en un tiempo récord, dejando de lado el tiempo para jugar, una necesidad de exploración a sí mismo y al entorno que le rodea esencial para un crecimiento personal, o lo que es lo mismo: para esos aprendizajes transversales acerca de la vida que ni siquiera podrían ser ubicados en un materia específica.
"Quien no puede limpiar su casa no puede limpiar España", es la frase con la que nuestro presidente Albert Rivera exponía el pasado 31 de Enero en las páginas del diario El Mundo quien no puede abanderar la lucha contra la corrupción.
Después de cuatro años sin Gala del Deporte, volvió el pasado jueves por la noche una edición que no nos dejó indiferentes ni queremos dejar pasar. Un acto poco y mal organizado que difícilmente puede calificarse de Gala y que no justificaba para nada los requisitos de “etiqueta” exigidos a los invitados e invitadas. Una presentación “cutre” que no puede justificarse con un presupuesto contenido: ¿nadie sabe hacer algo “decente” sin gastar “mucho”? El acto se desarrolló sin que nadie tuviera muy claro qué tenía que hacer, dónde colocarse y cuándo había terminado su papel sobre el escenario. Si el Gobierno de la Ciudad quería hacer un “homenaje” a los deportistas de la Ciudad, se quedó muy corto. De hecho, el acto ha pasado sin pena ni gloria.
EL ANTEOJO
Hace unos meses, Antonio Martínez Ares anunciaba su vuelta al concurso del Carnaval de Cádiz que se celebra en el Gran Teatro Falla y todo estalló en este mundillo, los aficionados se volvían locos ante la vuelta del niño, como lo conocen en el mundo del carnaval y en su tierra, Cádiz.