La polémica está servida. Un nuevo tema en nuestra ciudad produce cierta controversia; pocos opinan sobre este asunto y los que se deciden, casi todos, lo hacen con el corazón en defensa de sus propias tesis, lógico cuando emerge desde un órgano tan vital y tan involuntario. Otros, en cambio, lo hacen desde la tan temida ambigüedad y la demagogia.

