La política se vacía de contenido social, cuando desaparece el sentido común, cuando no existe cierto relativismo cultural que nos lleve a ponernos en la situación de los demás. En este sentido, en general, jamás debió imperar lo absoluto en el hecho político, la demostración de poder cuando representa, cómo no, también a los más desfavorecidos, conduce simplemente a pobreza mental.

