Desde Andalucía, un partido político cobra fuerza prometiendo, en campaña electoral, la revisión del injusto trato dado en España a la violencia de género según de cuál de estos proceda y para qué género sea. Muchos pusieron el grito en el cielo al afirmar que, tocar ese tema, era un error y se demostró que NO era un error porque se conocía que, detrás de la falsa defensa de la mujer, se escondían toneladas de recursos económicos mal gastados, de mafiosos y de casos intolerables en democracia. El debate sobre la ideología de género es sólo el inicio para otros debates que despertarán todavía más escándalo e indignación, como el funcionamiento de las autonomías y las miserias y negocios que se esconden detrás de la inmigración que invade España.