Uno, que se ha dedicado casi toda la vida, una gran parte de su pequeña existencia a la filosofía-literatura-arte plástico, ya en el crepúsculo de la existencia, que puede quedar unos años o unos lustros, pero no mucho más, uno mira hacia atrás, o lo de atrás le viene a la memoria del presente, y uno siente que ha sido un escritor-pensador-autor plástico-filósofo que ha fracasado. Y ha fracasado porque los coetáneos, no valoran, ni casi han valorado lo que has realizado. Y lo que has realizado está condenado a la destrucción y la desaparición. Esta es la realidad la de sentir un escritor y pensador y filósofo y autor plástico fracasado. Con razón o sin ello, haya tenido talento o conocimientos o no, eso es lo que he sido y soy. Y esto, esto no tiene perspectivas de cambiar. De todas formas así, existen cientos de miles en cada generación. Por otro lado, tú o yo, seríamos uno más de ese conjunto de los que hemos fracasado en estos mundos o en otros…