Solo planteo preguntas, que ni siquiera sé, si están bien hechas, ni si tienen algún valor, o ya son descubrir que el Mediterráneo tiene sal.
Solo planteo preguntas, que ni siquiera sé, si están bien hechas, ni si tienen algún valor, o ya son descubrir que el Mediterráneo tiene sal.
Jordi Cañas es el responsable de la respuesta más contundente que se ha dado a Marruecos a raíz de su violación masiva de la frontera de Ceuta los días 18 y 19 de mayo. Y ayer estuvo en nuestra Ciudad.
¿El género del artículo o columna de opinión, que es entendida de muchas maneras o formas, desde la información personal, hasta una mezcla de literatura y noticias, necesita el desarrollo de concursos de columnas periodísticas?
Cuenta una antigua leyenda nipona que, en un abrupto y rocoso río, miles de carpas trataban de remontar la bravura de sus aguas. De ellas, las trescientas sesenta más arrojadas y perseverantes no cejaron en su empeño y decidieron intentarlo hasta las últimas consecuencias.
Las urgentes decisiones que debe ser adoptadas para garantizar el futuro de Ceuta, están dando pie al inevitable baile de máscaras que define la actitud de todos los interlocutores políticos, económicos y sociales de nuestra ciudad desde hace décadas. Se trata, como siempre, de fingir mostrarse muy, pero que muy, preocupados por el porvenir, mientras que simultáneamente se echa todo el agua que sea posible en el vino para lograr que la solución que se vaya a adoptar sea finalmente inodora, indolora e insípida. O sea, en la mejor tradición gatopardista o lampedusiana, que todo cambie para que todo siga igual.