Este lunes se volvía a celebrar una maratoniana jornada plenaria para abordar la aprobación definitiva del presupuesto de la ciudad para 2018. Está claro que los presupuestos son algo importante para el conjunto de la ciudadanía, pero tratar este asunto durante más de cinco horas cuando todo el mundo sabía el desenlace, ya que incluso las alegaciones ya fueron estudiadas, tratadas y aprobadas o desechadas en su día, es simplemente ganas de montar un circo y que la gente se divierta o se aburra de ver tanta sinvergonzonería.

