Una vez terminado el fin de semana negro -entiéndase como la prolongación del Black Friday hasta el Cibermonday- y con las calles de Ceuta volviendo a la tranquilidad, en cuanto a afluencia se refiere, es momento de valorar iniciativas.
Una vez terminado el fin de semana negro -entiéndase como la prolongación del Black Friday hasta el Cibermonday- y con las calles de Ceuta volviendo a la tranquilidad, en cuanto a afluencia se refiere, es momento de valorar iniciativas.
Las sesiones del Pleno de la Asamblea se han convertido en una especie de reality en el que raro es el día en el que no haya trifulca entre los habitantes del hemiciclo, provocando verdadera vergüenza ajena para los asistentes, que no los telespectadores, ya que el Gobierno se ocupó de que los ceutíes no pudieran seguir el desarrollo de la actividad a través de RTVCE. Vaya ser que quedaran al descubierto y en directo sus infortunios.
Hay vida más allá de TRAGSA, aunque el Gobierno del Partido Popular lo ignore. Con las últimas encomiendas el volumen ya supera los 48 millones, mientras que las empresas de Ceuta se las ven y se las desean para no morir en el camino... mientras los ceutíes que han dedicado toda su vida a la construcción continúan engrosando las listas del paro porque, para colmo, no contratan a personas de la ciudad sino que traen de la península a trabajadores de otras empresas.
Los últimos días del mes de noviembre suelen estar regados de actos cuyo eje central gira en torno a la accesibilidad con motivo de la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, fijado en el calendario el 3 de diciembre.
Ya ha llegado oficialmente la Navidad a Ceuta. O por lo menos eso parece tras la inauguración de las luces que alumbran las fiestas, pero la luz no es la misma para todos.