Es tremendamente indignante que sean los sindicatos los que tengan que indicar a las administraciones qué es lo que tienen que hacer para lograr mejorar el sistema sanitario. Durante las últimas campañas electorales, las diferentes formaciones políticas han venido anunciando mejoras en el ámbito sanitario, mejoras que nunca llegan y que no deberían convertirse en promesas electorales incumplidas.

