El veto, que no el voto, de Vox por la gran mayoría de medios de comunicación es palpable. En un primer momento se nos trató de sentar en una mesa donde solo comen los "elegidos" o los que todavía no han sido engañados y después se nos tachó de Chislachi y poco más somos quintacolumnistas del más allá, como todo el mundo que no piensa como ellos.

