La Semana Santa de nuestra ciudad está marcada por muchos detalles positivos, pero también no se nos escapa la proliferación de pequeños pero importantes cosas que afean esta tradición.
La Semana Santa de nuestra ciudad está marcada por muchos detalles positivos, pero también no se nos escapa la proliferación de pequeños pero importantes cosas que afean esta tradición.
En una ciudad tan pequeña como Ceuta se ha estilado que todo lo que se produce es noticia, por muy insignificante que sea. Particularmente, además, existen medios de comunicación que publican todo lo que llega a sus redacciones, con tal de rellenar páginas y más páginas para poder alcanzar un determinado número, para que el o la responsable se ponga las medallas correspondientes a costa de los trabajadores.
Es impresionante ver cómo cada año son miles los ceutíes, de todas las culturas, que acuden, algunos con fervor otros con respeto, al traslado del Medinaceli. Eso se ha vivido un año más en la barriada del Príncipe, que volvió a quedarse pequeña para acoger a la tremenda multitud que no quiso perder la ocasión de acompañar al Señor de Ceuta y a su Madre durante su recorrido por las calles de la periferia ceutí hasta llegar a su Casa de Hermandad, desde donde saldrá en procesión este lunes.
El PSOE se ha hecho eco de una demanda ciudadana, la cual es la de la falta de personal sanitario en el Hospital Universitario de Ceuta. Efectivamente, por mucho que se afanen desde la Dirección Territorial del Ingesa en negar lo evidente, el sistema sanitario de Ceuta está carente de personal que está provocando una deficiencia en el servicio, especialmente en el Hospital Universitario de Ceuta.
El consejero de Gobernación, Jacob Hachuel, aseguraba que no ha cometido ningún delito, después de que recientemente se haya sabido que la Fiscalía lo ha denunciado por un presunto delito de prevaricación al no haber ejecutado una condena por inhabilitación de dos policias locales, incluso aseguraba que volvería a firmar los decretos que exoneraba a estos agentes de cumplir dicha condena, insistiendo en que está convencido de que ello no implica delito penal alguno.