El Poblado Marinero volvió a vivir otra noche marcada por la delincuencia y una inseguridad que crece a pasos agigantados. Esto es el mundo al revés; las zonas de ocio pasan a ser de delincuencia, las restringidas a ocupadas y las de copa en batallas con armas blancas. Esa es la realidad de una Ceuta que de noche da miedo, con un crecimiento en la delincuencia y el vandalismo que obliga a las administraciones a actuar de una puñetera vez.

