Ceuta y Melilla ocupan una posición clave en el entramado estratégico de la Unión Europea. En un mundo marcado por la inestabilidad, las amenazas híbridas, los ciberataques, las crisis migratorias y los fenómenos climáticos extremos, ambas ciudades se sitúan en la primera línea de los retos que afectan a la seguridad y la defensa del sur de Europa.

