Los patios de los centros educativos, en su mayoría configurados como explanadas de cemento con líneas de colores dibujadas en las que el alumnado improvisa distintas prácticas deportivas, se recalientan con facilidad y no ofrecen las condiciones más adecuadas para el bienestar de niños y niñas. “Estos espacios, lejos de ser seguros, se convierten en auténticos focos de calor que dificultan el juego, especialmente durante los meses más calurosos del curso escolar”, denuncian desde el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC), que van a proponer en el próximo Pleno de la Asamblea la transformación de los patios escolares en refugios climáticos.

