La Comisión Europea ha sido tajante y ha dejado claro que el gasto destinado a combatir el cambio climático no puede incluirse dentro de la definición de “gasto en defensa” y, por lo tanto, no se beneficiará ni de la flexibilidad fiscal ni de los fondos previstos en el Plan ReArmar Europa, con el que se busca que todos los Estados miembros aumenten su gasto en defensa.

