El próximo día dos de septiembre volveremos a celebrar el "Día de Ceuta". Se trata de una fecha simbólica, llamada a estar cargada de significado para los ceutíes que, sin embargo, el Gobierno se ha empeñado en desnaturalizar convirtiéndola en el "Día del Gobierno". Todos los actos, incluido el tradicional discurso del Presidente, están concebidos como una apología del Gobierno. De este modo, la institución, en lugar de actuar como dinamizador de la participación ciudadana para cohesionar a nuestro pueblo, se ha ido aislando progresivamente en su propio "bunker" distanciándose por completo del sentimiento popular que se siente al margen de la efemérides.

