Las fiestas de Navidad son sinónimo de celebración y de no pocos excesos, comemos más, ingerimos más bebidas alcohólicas, se producen más aglomeraciones y ponemos nuestros sentimientos y emociones al rojo vivo, una serie de circunstancias que incrementan el riesgo de sufrir un accidente cardiaco. Afortunadamente, cada vez son más los establecimientos comerciales que disponen de desfibriladores y de personal entrenado en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) y Soporte Vital Básico.
