El sistemático adelanto de la presencia de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) del comienzo de la primavera al final de invierno está convirtiendo la excepción en nueva norma. El temprano inicio de las altas temperaturas y la escasez de lluvias, consecuencias directas del cambio climático, están provocando tanto una mayor intensidad de la plaga de la procesionaria del pino como un adelanto de su presencia en los últimos años.
