Nosotros llamamos cueva a ese estado, esos días en los que no tienes muchas ganas de casi nada y te apetece replegarte sobre ti mismo, crear un espacio de silencio y quedarte ahí por un momento, o por unos días, sencillamente para observar, o hacer balance, o elegir cambios, incluso para regodearte en lo mal que te sientes en ese momento.

