El cierre de camas y los recortes en personal sanitario son una circunstancia común y nada excepcional en muchos hospitales durante los meses de julio y agosto. Pero con el COVID-19, este verano no es un verano cualquiera. “Estamos muy preocupados, no sólo por el tradicional cierre de camas en esta época del año, sino porque no hay enfermeras suficientes para trabajar en los hospitales y centros de salud este verano.
