Lo que está viviendo Juanas Rivas es un claro ejemplo de justicia patriarcal y violencia institucional. Y no, no voy a defender el hecho de que, aunque él tuviera una sentencia firme de maltrato y otros procedimientos sin resolver por la lentitud de la justicia, las trabas burocráticas y las denuncias cruzadas, ella se negara a entregar a sus hijos porque no se puede actuar de espaldas a la Ley. Podemos hablar del hecho de que un maltratador jamás será un buen padre, podemos afirmar que la justicia necesita más perspectiva de género y más instrumentos que avalen la defensa e inmediatez en un caso como este para que ella no hubiera tenido, por miedo, que actuar por su cuenta. Pero no podemos normalizar la sustracción, entendida o no, de unos menores. Y por ello cumple sentencia.