La rabia no es un problema cualquiera. Que en pleno 2025 estemos hablando de un caso positivo en un perro en nuestra ciudad no puede tomarse a la ligera. La confirmación por parte del Instituto de Salud Carlos III y la activación del Plan de Contingencia nos recuerdan que, aunque parezca una enfermedad lejana, sigue siendo una amenaza real. Y ante esto, la reacción de la Consejería de Sanidad ha sido rápida y necesaria.
La rabia no es un problema cualquiera. Que en pleno 2025 estemos hablando de un caso positivo en un perro en nuestra ciudad no puede tomarse a la ligera. La confirmación por parte del Instituto de Salud Carlos III y la activación del Plan de Contingencia nos recuerdan que, aunque parezca una enfermedad lejana, sigue siendo una amenaza real. Y ante esto, la reacción de la Consejería de Sanidad ha sido rápida y necesaria.
Lo primero es la prevención. No se trata de alarmar, pero sí de ser responsables. Que los perros vayan con correa y que los dueños cumplan con las normas no es un capricho, es una cuestión de salud pública. A veces olvidamos que la convivencia con los animales también exige disciplina, y este tipo de episodios lo ponen de manifiesto con crudeza.
El llamamiento a quienes hayan tenido contacto con el animal afectado es un paso esencial. Puede parecer exagerado acudir al hospital por una simple caricia o un arañazo, pero con la rabia no hay margen de error. La rapidez en actuar puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.
Por eso resulta clave que se haya habilitado un servicio extraordinario de atención este fin de semana. No siempre las administraciones reaccionan a la velocidad que deberían, y en este caso la previsión merece ser reconocida. Dar información clara y accesible, además de medios para actuar, es la mejor receta para contener la preocupación ciudadana.
Este caso debe servirnos como recordatorio: la salud pública se protege entre todos. Cumplir con la normativa, vacunar a nuestras mascotas y estar atentos a las indicaciones oficiales es la única manera de cortar de raíz riesgos que, como la rabia, nunca conviene subestimar.




